A LOS OJOS DE DIOS LAS IGLESIAS COCALES Y LA IGLESIA LOCAL EN GUARANDA ES GLORIOSA Ef.5.27

 

BUSCAR LA VOLUNTAD DE DIOS

Lectura bíblica:                                                                                                 Himno: 411

Juan 7:17       El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la enseñanza es de Dios, o si Yo hablo por mi propia cuenta.

Sal. 119:105  Tu palabra es lámpara a mis pies y lumbrera a mi camino.

 

LA NECESIDAD DE OBEDECER LA VOLUNTAD DE DIOS

La vida que poseemos demanda algo muy básico —que andemos conforme a la voluntad de Dios. Mientras más obedecemos la voluntad de Dios, más felices estaremos interiormente. Mientras más neguemos nuestra propia voluntad, más recto será nuestro camino delante de Dios. Si andamos conforme a nuestra propia voluntad, como antes lo hacíamos, no nos sentiremos felices, sufriremos. Después de ser salvos, mientras más andemos conforme a nuestra propia voluntad, más sufriremos y menos gozo experimentaremos. Pero mientras más andemos conforme a la nueva vida y más obedezcamos la voluntad de Dios, más gozo y paz tendremos. Este es un cambio maravilloso. No debemos pensar que seremos felices al andar conforme a nuestra voluntad. Una vez que nos hacemos cristianos, y no andamos conforme a nuestra propia voluntad, sino que aprendemos a someternos y obedecer la voluntad de Dios, nos hallaremos en un camino de gozo y paz. El gozo de un cristiano tiene que ver con obedecer la voluntad de Dios y no andar conforme a su propia voluntad.

Una vez que somos cristianos, debemos aprender a aceptar la voluntad de Dios y ser gobernados por ésta. Si alguien puede someterse humildemente a la voluntad de Dios, se evitará muchos desvíos innecesarios. Muchos no pueden crecer en vida o su crecimiento se detiene debido a que andan conforme a su propia voluntad. El resultado de andar conforma a nuestra voluntad no es otra cosa que pesar y pobreza. Al final, todavía debemos andar en la voluntad de Dios. Dios siempre nos somete mediante las cosas, circunstancias y medio ambiente. Si no hubiésemos sido escogido por Dios, El permitiría que andemos como bien nos parezca. Pero debido a que hemos sido escogidos por Dios, El nos llevará por el camino de la obediencia, conforme a Su manera. Lo único que hace la desobediencia es llevarnos por desvíos innecesarios. Al final, siempre tendremos que obedecer.

CÓMO CONONCER LA VOLUNTAD DE DIOS

¿Cuáles son las maneras de conocer la voluntad de Dios? A fin de conocer la voluntad de dios, un cristiano debe prestar mucha atención a tres cosas. Si estas tres cosas concuerdan la una con la otra, podemos estar muy seguros de que se trata de la voluntad de Dios. Estas cosas son: (1) los arreglos del entorno, (2) la guía del Espíritu Santo, y (3) las enseñanzas de la Escritura.

LOS ARREGLOS DEL ENTORNO

Cuando creemos en el Señor, necesitamos aprender cómo hacer Su voluntad por medio de nuestro entorno. Nada de lo que nos sucede es una coincidencia. Todas las cosas son medidas por el Señor. Nuestra carrera, esposa, padres, hijos, parientes, amigos y todas las cosas han sido ordenadas por Dios. Detrás de todo lo que nos sucede cada día, lo que se encuentra es el arreglo soberano de Dios. Por lo tanto, debemos aprender a leer la voluntad de Dios en el entorno, en nuestro medio ambiente. Puede que un creyente Nuevo no tenga la suficiente experiencia en ser guiado por el Espíritu, y puede que no sepa mucho de la enseñanza de la Biblia. Pero al menos puede ver que la mano de Dios se encuentra en el entorno. Esta es la lección más básica para un creyente.

LA GUIA DEL ESPIRITU SANTO

En Romanos 8:14 dice: “Porque los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son los hijos de Dios”. Somos hijos de Dios y tenemos la vida de Dios dentro de nosotros. Dios no solamente nos guía por medio del entorno sino que también nos habla y nos guía desde nuestro interior por medio de Su Espíritu. El Espíritu mora dentro de nosotros, y la voluntad de Dios nos es revelada mediante nuestro ser interior.

Hay dos maneras en que el Espíritu Santo nos guía. La primera es que nos urge, tal como en Hechos 8:29, cuando “el Espíritu dijo a Felipe: Acércate y júntate  ese carro”, y en Hechos 10:19-20, cuando el Espíritu Santo dijo a Pedro: “Levántate, baja y vete con ellos sin dudar”. Esta es una manera apremiante. La segunda manera de guiar es una que prohíbe interiormente, tal como se menciona en Hechos 16:6-7: “habiéndoles prohibido el Espíritu Santo hablar en Asia; y cuando llegaron a Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo permitió”. Esta es la prohibición interior.

El Espíritu de Dios nos muestra interiormente si algo es o no es conforme a Su voluntad. Una vez que tenemos la vida divina en nuestro ser interior, nos sentiremos bien cuando actuemos conforme a dicha vida, y nos sentiremos muy mal e incómodos cuando desobedezcamos y  nos desviemos apenas un poco de esta vida. El creyente debe vivir una vida que le da paso a la vida mencionada. No debemos hacer cosas que nos quiten nuestra paz interior. Cuando quiera que sintamos intranquilidad, debemos darnos cuenta de que, interiormente, el Espíritu Santo no está complacido con lo que hacemos; Se contrista. Si hacemos algo que es contrario al Señor, dentro de nosotros, ciertamente no tendremos paz. Mientras más avancemos en ello, menos paz y gozo tendremos. Si algo es del Señor, tendremos paz y gozo de manera espontánea.

No obstante, no debemos analizar demasiado nuestro sentir interno. Si uno sigue analizando si es que algo está correcto, se confundirá por completo. Algunos continúan preguntándose qué es el sentir del Espíritu Santo y cuál es el sentir del alma. Están siempre en una actitud de análisis de qué está bien y qué está mal. Esto no es nada saludable; En verdad, se trata de una enfermedad espiritual. Es más, una persona analiza solamente porque no tiene suficiente luz. Si la tuviese, todo se le aclarará espontáneamente y no tendrá que gastar energía en ese tipo de análisis. Si una persona es sincera en cuanto a tratar de obedecer al Señor, le será muy fácil percibir el guiar interior.

 

LAS ENSEÑANAS DE LA BIBLIA

La voluntad de Dios nunca cambia. Su voluntad se revela mediante las muchas experiencias de hombres del pasado, y todas éstas fueron registradas en la Biblia. La voluntad de Dios, en la Biblia, se revela en forma de principios y ejemplos: Para poder conocer la voluntad de Dios, uno debe estudiar la Biblia cuidadosamente. La Biblia no es solamente un libro donde se registra cosas, sino que es rico en contenido. La voluntad de Dios está plenamente revelada a lo largo de las Escrituras. Para conocer cuál es la voluntad de Dios hoy, lo único que uno necesita hacer es hallar lo que Dios dijo en el pasado. La voluntad de Dios nunca fluctúa. En Cristo, existe solamente un sí (2 Co. 1:19). La voluntad de Dios para con nosotros nunca contradice las enseñanzas que hay en la Biblia. El Espíritu nunca nos conducirá a hacer algo que haya sido condenado anteriormente en la Biblia.

La palabra de Dios es lámpara a nuestros pies y lumbrera a nuestro camino (Sal. 119:105). Si queremos comprender cuál es la voluntad de Dios y que ésta nos guíe, debemos estudiar la Biblia cuidadosa y seriamente.

En la Biblia, Dios nos habla de dos maneras: una, mediante la enseñanza de los principios bíblicos, y la otra por medio de las promesas que contiene. Para comprender los principios bíblicos necesitamos que el Espíritu nos alumbre. Y para recibir las promesas bíblicas, necesitamos que el Espíritu nos guíe. Por ejemplo, el Espíritu puede hablarnos mediante el mandamiento del Señor que se encuentra en Mateo 28:19-20, de que todos los cristianos deben predicar el evangelio. Esta enseñanza es un principio bíblico. Sin embargo, el hecho de que la voluntad de Dios sea que usted vaya o no vaya acierto lugar a predicar, depende del guiar del Espíritu. Todavía tiene que orar mucho y pedir al Señor una palabra específica. Cuando el Espíritu ponga en su interior cierta frase o versículo de una manera ponderosa, fresca y viviente, usted tiene la promesa del Espíritu. Esta e la manera de identificar la voluntad de Dios.

Debemos estudiar la Biblia concienzuda y consistentemente, así como memorizarla bien. Cuando la necesidad surja, para hablarnos, el Espíritu Santo, usará los pasajes que debemos leer y así seremos guiados (The Collected Works of Watchmen Nee [Obras seleccionadas de Watchman Nee], Set Three, Vol. 49, pp 403-410).

 

Referencias: The Collected Works of Watchmen Nee [Obras seleccionadas de Watchman Nee], Set Three, Volume 49.

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